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¿Alguien le ha ofrecido ser rico dentro de un mes?. ¿Le apetece destilar el erotismo de Cleopatra gracias a una fórmula mágica con más de 6000 años de antigüedad, descubierta en tres vasos de alabastro junto a una tumba egipcia? ¿Quizás viajar por todo el mundo sin que le cueste nada? ¿Es curioso?... ¿Quiere saber todos los secretos militares mejor guardados?. Todo esto y más puede conseguirlo en Internet. La Red es un invento del primer mundo, donde sobra de todo. Por esto, no es extraño encontrar mucha gente dispuesta a repartir generosamente todo aquello que no le hace falta. O compartir sus descubrimientos, porque no hay nada más aburrido que convertirse en un multimillonario solitario. ¿Le parece bien? ¿Si? En este caso, no siga leyendo porque lo que vamos a tratar a continuación es como decir no gracias a tantas maravillas.

Ofertas de este estilo inundan cada día millones de buzones de correo electrónico y tienen un nombre: "Spam". También son conocidos como "Junk E-mail", algo así como "Baratijas a través de correo electrónico". Los mensajes son fáciles de identificar; están redactados al más puro estilo de los manuales de autoayuda, con introducciones del tipo "Yo era un desgraciado hasta que descubrí..." o "Soy una ama de casa de 37 años que siempre borraba mensajes como este hasta que un día...". Un mensaje spam siempre llega desde una dirección de correo electrónico falsa. Podemos contactar con el autor mediante un número de teléfono, un fax, un apartado de correo o una cuenta corriente, pero casi nunca en una dirección de correo electrónico. El motivo esta claro. Enviar miles de mensajes puede provocar miles de respuestas y no todas ellas cordiales; demasiado para las limitaciones de cualquier buzón de correo electrónico. El "Spammer" guarda celosamente el buzón propio, pero el ajeno parece no importarle en absoluto. A pesar de todo, el sujeto en cuestión está intentando seducirnos. Quiere vender cosas y para ello es necesario establecer una relación comercial basada en la confianza. A simple vista, nadie puede tomarse en serio una cosa como esta, pero curiosamente, el spam no para de crecer.

 

¿Porqué?

Antes ya lo decíamos, vivimos en el primer mundo donde hay casi de todo. Pero la verdad es que, en realidad, no sobra nada. Por esto, muchas personas buscan nuevas formas de hacer dinero y la Red es un nuevo mercado donde es especialmente fácil probar jugándose muy poco.

Los spammer explican maravillas. Leo en uno de tantos panfletos: "Si Ud. tiene un producto, servicio o mensaje que desea dar a conocer a miles, cientos de miles o aun mas, millones de personas, tiene varias opciones. Los métodos tradicionales son anuncios impresos, correo postal, radio y anuncios de televisión. Son efectivos, pero tienen dos problemas: Son caros y consumen mucho tiempo. Pero esto no es todo, porque Ud. tendrá solo una oportunidad para que le escuche toda aquella gente potencialmente interesada. Internet ha cambiado esto dramáticamente, y existe la posibilidad real de atesorar innumerables fortunas personales. Uno de nuestros clientes envió medio millón de mensajes promocionando su manual de teletrabajo en casa por 29,95$. El resultado fue el típico. ¡Recibió más de 700 pedidos! 700 x 29,95$ = 20.000$. El cliente quedó asombrado, aunque antes era escéptico". La oferta es de 45.000.000 de direcciones de correo electrónico "Dependiendo de la velocidad del módem y de la longitud de su mensaje, podrá enviar entre 10.000 y 30.000 mensajes por hora.". El precio del lote ronda las 75.000 pesetas e incluye programas para el envío de correo en masa (Bulk E-Mail). La Red crece y las ofertas cambian, la última que he recibido es de 65 millones de direcciones a 1,20$ por millón.

 

La ley de la oferta sin demanda

La publicidad de toda la vida se rige por unas leyes escritas, o no, que la hacen más o menos soportable. Los impresos son a cuenta del anunciante. La prensa, radio y televisión financian los contenidos que nos interesan a través de la publicidad. Los webs con banners publicitarios son de visita voluntaria y cuando lo hacemos es porque nos interesa el contenido o servicios que ofrecen. Y si no es así, con no volver todo queda arreglado. La oferta obedece a la demanda. Pero no hay demanda de spam, porque jamás beneficia al destinatario; nadie lo necesita y cansa después del tercer mensaje.

El spam es una publicidad que el receptor siempre paga de su bolsillo. Paga los pasos telefónicos para bajar el correo y pierde el tiempo borrando mensajes que no le interesan. Paga los pasos de sesiones de navegación más largas, porque se mueve más lentamente debido a la enorme cantidad de tráfico que genera este tipo de correo. Y tarde o temprano, los proveedores de conexión repercutirán en sus cuotas los gastos derivados del almacenaje y tratamiento de tanto mensaje. Los proveedores están alarmados con el asunto. La mayoría está cambiando el software servidor de correo por una versión que incorpore mecanismos de protección contra el spam.

Pero aunque la cosa no costase un duro a nadie, las pérdida de calidad de la vida en la Red no es menos importante. En el mundo real, cuando es necesario comprar algo, se dice que uno va de compras. Pero cuando se trata de reunirse con los amigos o ir al trabajo, ya no "va de compras". La vida en la Red debería ser igual. Puedes visitar el web y comprar aquello que necesitas --para eso están los buscadores--, hacer una parada en un servidor de IRC y mantener una tertulia con un grupo de conocidos o abrir el buzón para ver si ha llegado una misiva que estas esperando. Si en todos y cada uno de estos pasos hay que ir dando el esquinazo a uno y otro asalto publicitario, la vida virtual puede acabar transformándose en lo más parecido a un atasco de tráfico en un lunes lluvioso cualquiera. Nadie quiere estar permanentemente de compras y el resultado es que muchos habitantes del ciberespacio ya empiezan a tener la mosca tras la IP.

Algunos internautas se quejan de que más de un 10% de los mensajes que reciben cada día, son basura publicitaria. Y van a parar directamente a la papelera mediante, por ejemplo, filtros. Algunos programas de correo permiten crear filtros que borren todos los mensajes que no van dirigidos a nuestra cuenta. Esta es una característica de los mensajes en masa; raramente contienen nuestra dirección en la cabecera. Un filtro con la orden "si el mensaje no va dirigido a mi@dominio.es, envíalo a la papelera", puede hacernos vivir momentáneamente la ilusión de que el spam no existe. Pero el filtro también sacrificará los mensajes de listas que si nos interesan; así que también es necesario crear más filtros para las listas. En definitiva, la mejor solución es no recibir mensajes publicitarios. Pero ¿Cómo?.

 

La receta: Spamicina forte

Para protegerse, el primer mandamiento es "No usarás tu dirección de correo en vano". Para saber si una dirección es vulnerable, abro un mensaje cualquiera, procedente de una lista de correo, y tomo nota de la dirección. Voy hasta el buscador HotBot (http://www.hotbot.com), entro el texto "mailto:" seguido de la dirección y selecciono en la casilla "Looks for" la opción "links to this URL". El resultado son nueve páginas que contienen la dirección. Un sistema usado por los recaudadores de direcciones, es visitar los webs con "spiders" –suena más exótico que "programa-de-búsqueda", a secas-- como los que nutren las bases de datos de HotBot o Altavista. Estos programas analizan el contenido de una web y extraen todas las direcciones de correo que encuentran. Es casi imposible hacer un web sin la dirección de correo electrónico, pero ya existen algunas páginas con una defensa más o menos casera, pero eficaz. El truco es alterar la dirección de correo introduciendo cualquier carácter, por ejemplo una "Z" en el nombre de servidor. Junto a la dirección, hay un texto explicativo: "Al enviar un mensaje quite la Z de nombre@servidorZ.com". En efecto, al pinchar en la dirección el programa de correo abre una ventana con un mensaje dirigido a nombre@servidorZ.com y, en caso de no quitar la Z, el mensaje no llegará hasta el destinatario. ¿Es un inconveniente al que tendremos que acostumbrarnos? ¿Los spammers perfeccionarán sus robots de búsqueda para detectar estás tácticas de defensa? Posiblemente. Una cualidad y defecto de los informáticos es que aprenden a no decir jamás "esto no se puede hacer".

Otra forma de conseguir direcciones está en las listas de correo. Los gestores de las listas pueden introducir protecciones en el software que distribuye los mensajes entre todos los participantes a fin de que nadie pueda conseguir la lista de suscritos. Ya es algo. Pero algunas listas reproducen los debates en el web, con lo que las direcciones son visibles a los husmeadores de páginas HTML. Este es un problema espinoso, porque con una dirección de correo falsa es posible que Ud. no pueda participar en la lista; algunos gestores de correo rechazan los mensajes de las personas no suscritas. Puede optar por el trajín de usar alguna dirección secundaria para participar en las listas, como las que se ofrecen gratis en el web (Yahoo, Hotmail, BigFoot, UsaNet, Iname...) Deberá suscribir las dos cuentas, recibir los mensajes en la "oficial" y enviarlos desde la secundaria. Un latazo, vaya.

Una fuente muy concurrida para conseguir direcciones son los grupos de noticias o Usenet. Los robots que visitan el web en busca de direcciones, tienen parientes que hacen lo mismo con los grupos de noticias. En los encabezados de todos los artículos figura la dirección de correo electrónico y en algunos también aparece al pie, en la firma. Una forma de evitar que encuentren su dirección en los grupos de noticias, es configurando los programas de Usenet con una dirección falsa. En caso de querer hacer pública la dirección de correo, use la firma al pie, con la dirección alterada y una nota que diga que caracteres hay que quitar para obtener la dirección correcta. Es la misma técnica que se usa en el web.

Aunque no tenga web, no participe en Usenet y no esté apuntado en ninguna lista de correo, también puede divulgar su dirección sin querer. Cuando usa el programa de correo que acompaña al navegador, éste contiene su dirección de correo. En algunos casos, como cuando visita un servidor FTP, el programa puede enviar su dirección de correo electrónico al servidor. Las versiones más recientes de los navegadores permiten configurar un inicio de sesión anónima. Pero en cualquier caso, lo más seguro es renunciar al programa de correo del navegador y optar por otro, como Eudora o Pegasus. Cuando, para descargar cualquier utilidad de la Red, sea indispensable entrar una dirección de correo, invéntesela. En algunos casos, puede necesitar una contraseña que le enviarán por correo electrónico. Otros servicios envían en un mensaje el código HTML que le servirá para incorporar un contador, una ventana de chat o un libro de visitas en su web. Puede tratarse de un servicio de lo más honesto, pero por si acaso, lo más prudente es declarar una dirección alternativa gratuita, de las que se leen en el web, nunca de las que llegan hasta un buzón en su ordenador. En caso de caer en manos de algún recaudador de direcciones, se sorprenderá de la cantidad de mensajes no solicitados que encontrará al visitar su cuenta en el web. Pero todos aquellos mensajes están en el servidor gratuito y no en su ordenador. Y allí, ya se espabilarán... que aprendan a defenderse, en BigFoot ya lo hacen (http://www.bigfoot.com)

Es la guerra del spam. Nuestros buzones de correo son el objetivo de un ejército de personas que se han contagiado de esta nueva fiebre del oro. Ahora el río es un módem y la sartén abollada, un reluciente CD-ROM en el que muchos, afectados por un extraño espejismo, creen ver brillar las arrobas como si fueran pepitas de oro.

 

 

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